Probablemente uno de los bares más antiguos de Sevilla. Fundado en 1670, conserva esa solera y buen saber hacer forjado con los años.
Magnífico lugar para tapear cocina tradicional sevillana. De chacinas y caldos van sobrados. Si no sabes qué tomar, déjate aconsejar.
Es una experiencia religiosa acercarse a su barra a pedir, y quedarse allí prendado por la magia que transmite el lugar, el bullicio y el intenso trabajo que desempeñan sus entregados e incansables empleados.
Especial nota de recuerdo a uno de ellos, Fernando, un amigo, Descanse en Paz.

